Este artículo fue desarrollado por José Altimiras Lampré, utilizando la información disponible en la web y recopilada para fines informativos.
En un escenario de conflicto real, la fuerza militar de Chile se distribuye bajo una lógica de "áreas de misión" y "zonas estratégicas", coordinadas por el Estado Mayor Conjunto (EMCO). A diferencia de la paz, donde las ramas (Ejército, Armada y Fuerza Aérea) operan con cierta autonomía administrativa, en conflicto actúan como una sola fuerza integrada.
La distribución se organiza principalmente de la siguiente manera:
1. El Mando Conjunto (Nivel Estratégico)
En caso de guerra o crisis grave, el Presidente de la República delega la conducción operacional en el Jefe del Estado Mayor Conjunto. Chile se divide entonces en Teatros de Operaciones (TO), que son áreas geográficas específicas donde un solo comandante (que puede ser de cualquier rama) dirige todos los medios terrestres, navales y aéreos en esa zona.
2. Distribución Geográfica y Especialización
Dada la geografía de Chile, el despliegue se divide en tres grandes sectores con capacidades adaptadas al terreno:
Macro-Zona Norte (Teatro de Operaciones Norte - TON):
Fuerzas: Aquí se concentra la mayor potencia de fuego blindada del Ejército (Brigadas Acorazadas) debido al terreno desértico que permite la maniobra de tanques.
Objetivo: Disuasión y defensa de la soberanía en fronteras terrestres extensas. La Fuerza Aérea (FACh) opera desde bases estratégicas en Iquique y Antofagasta para asegurar la superioridad aérea.
Zona Central (Núcleo Logístico y de Reserva):
Fuerzas: Funciona como el centro de mando y soporte logístico. Aquí se encuentran las principales unidades de reserva estratégica, escuelas de formación y el cuartel general de la FACh en Santiago.
Armada: Valparaíso actúa como la principal base de la Escuadra Nacional, desde donde se proyecta el poder naval hacia cualquier punto del litoral.
Macro-Zona Sur y Austral (Teatro de Operaciones Austral - TOA):
Fuerzas: El despliegue es especializado en Guerra de Montaña y operaciones en canales. El Ejército mantiene brigadas motorizadas y de montaña, mientras que la Armada utiliza su zona naval en Talcahuano y Punta Arenas para el control de pasos estratégicos (como el Estrecho de Magallanes).
Enfoque: Defensa de la integridad territorial en zonas de difícil acceso y presencia en la Antártica.
3. Los Componentes en Acción
Para entender cómo se "mueven" estas fuerzas, considera sus roles en combate:
Rama Rol en Conflicto Real
Ejército Control del territorio, defensa de fronteras y maniobras ofensivas/defensivas mediante brigadas acorazadas y motorizadas.
Armada Control del mar (asegurar líneas de suministro), negación del mar al enemigo y proyección de fuerzas anfibias (Infantería de Marina).
FACh Obtención de la superioridad aérea, apoyo aéreo estrecho a las tropas en tierra y transporte estratégico de suministros y personal.
4. Nuevas Capacidades: Ciberdefensa y Espacio
En un conflicto moderno, la distribución no es solo física. Chile ha integrado el Mando de Ciberdefensa para proteger la infraestructura crítica (electricidad, telecomunicaciones) de ataques digitales que suelen preceder o acompañar a un conflicto armado, y utiliza el Sistema Nacional Satelital para inteligencia y vigilancia en tiempo real.
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El Ejército de Chile ha modernizado profundamente sus comunicaciones bajo lo que se denomina el concepto de "Mando y Control" (C4I). El objetivo es que un comandante en Santiago pueda ver, casi en tiempo real, lo que un soldado o un tanque está viendo en la frontera.
Telecomunicaciones:
1. Sistema de Satélites (El "Ojo" y el "Enlace")
Chile utiliza una combinación de tecnología propia y comercial para no perder nunca la conexión, incluso en la geografía difícil de la cordillera:
FASat-Delta: Es parte del nuevo Sistema Nacional Satelital. Proporciona imágenes de inteligencia para planificar rutas y detectar movimientos enemigos.
Terminales Satelitales Móviles: El personal de telecomunicaciones despliega antenas parabólicas de transporte rápido (portátiles o sobre vehículos) que se conectan a satélites de comunicación. Esto permite tener internet y telefonía segura en lugares donde no hay ni señal de celular.
2. Radios con "Salto de Frecuencia" (Tecnología Antiescucha)
Para evitar que el enemigo interfiera o escuche, utilizan radios de alta tecnología (como las de la familia Harris o Thales):
Salto de Frecuencia (Frequency Hopping): La radio no transmite en una sola frecuencia, sino que cambia de canal miles de veces por segundo siguiendo un patrón secreto. Para el enemigo, la comunicación suena como estática aleatoria.
Radios de Software (SDR): Son equipos que pueden cambiar su función solo actualizando su programa, permitiendo hablar con barcos, aviones o patrullas de infantería sin cambiar de aparato.
3. El Sistema de Gestión de Batalla (BMS)
Este es quizás el avance más importante. Imagina un "Waze" o un "Google Maps" de guerra, pero ultra secreto:
Torreón: Es el nombre de un sistema de gestión de batalla desarrollado en parte en Chile. Permite que cada vehículo blindado y cada puesto de mando aparezca como un icono en una pantalla.
Intercambio de Datos: Si un dron de la FACh detecta un tanque enemigo, la posición aparece automáticamente en la tablet del comandante del Regimiento de Telecomunicaciones, quien asegura que esa información llegue instantáneamente a la unidad de artillería más cercana.
4. Drones de Reconocimiento de Señales
El personal de telecomunicaciones también opera drones pequeños y medianos. No solo llevan cámaras, sino sensores de Inteligencia de Señales (SIGINT). Vuelan cerca de las líneas enemigas para captar emisiones de radio y geolocalizar los centros de mando contrarios sin arriesgar vidas humanas.
5. Guerra Electrónica (Cajas Negras)
En los camiones del regimiento verás cajas con muchas aletas de refrigeración y antenas extrañas. Son sistemas de Jamming:
Pueden bloquear señales de GPS para que los misiles enemigos pierdan el rumbo.
Pueden inhibir las señales de control de drones enemigos, haciendo que caigan o regresen a su base.
Un dato curioso:
En Chile, debido a los terremotos, el personal de Telecomunicaciones del Ejército es el que mejor sabe reaccionar ante el colapso de las redes civiles.
En un conflicto, ellos aplicarían las mismas lecciones: "Si la fibra óptica se corta, pasamos a satélite; si el satélite falla, pasamos a radio de alta frecuencia; si la radio falla, usamos mensajeros motorizados". La redundancia es su regla de oro.
El Ejército de Chile utiliza drones (UAV/RPA) en casi todos los niveles de su organización, desde el reconocimiento estratégico de largo alcance hasta el apoyo táctico inmediato para una patrulla en el terreno.
Se distribuyen principalmente en tres niveles, dependiendo de su tamaño, alcance y la unidad que los opera:
1. Nivel Estratégico y Operacional (Largo Alcance)
Estos son drones de gran envergadura que operan a miles de metros de altura y pueden permanecer en el aire por más de un día.
Unidades: Aunque el Ejército posee sus propios desarrollos (como el proyecto Láscar), el mando estratégico suele coordinarse con la Fuerza Aérea (FACh), que opera los Hermes 900.
Capacidad: Pueden vigilar fronteras enteras, transmitir video en tiempo real vía satélite y designar blancos para misiles de largo alcance.
Nivel: MALE (Medium Altitude, Long Endurance).
2. Nivel Táctico de Brigada y Regimiento (Alcance Medio)
Son drones diseñados para dar "conciencia situacional" a un comandante de regimiento sobre un área de unos 40 a 60 kilómetros.
Unidades: Unidades de Inteligencia y el Comando de Operaciones Especiales (BOE "Lautaro").
Modelos destacados: * SpyLite: Un mini-UAV israelí que puede volar bajo lluvia o viento fuerte, ideal para el clima del sur de Chile.
Skylark 1 y 2: Utilizados para reconocimiento "más allá de la colina", permitiendo ver dónde está el enemigo antes de mover los tanques.
Nivel: Táctico / Mini-UAV.
3. Nivel de Escuadra y Patrulla (Alcance Corto/Inmediato)
Son drones pequeños, muchas veces comerciales de alta gama (como la línea DJI), que un soldado puede llevar en su mochila y lanzar en segundos.
Unidades: * Escuela de Artillería: Utiliza modelos como el DJI Air 3 para corregir el tiro de los cañones en tiempo real.
Fuerza de Tarea "Los Ángeles" (Macrozona Sur): Emplea drones Mavic 3 Thermal con cámaras de calor para detectar personas escondidas en el bosque durante la noche.
Brigadas Acorazadas (Norte): Han incorporado el DJI Matrice 30T para vigilancia fronteriza las 24 horas.
Unidades Logísticas: Recientemente se ha probado el FlyCart 30, un dron de carga diseñado para llevar suministros médicos o munición a tropas aisladas.
El entrenamiento para operar drones en el Ejército de Chile ha pasado de ser un "extra" a convertirse en una especialidad formal y crítica.
No cualquiera puede operarlos en combate, ya que un error puede revelar la posición de toda una unidad o causar la pérdida de un equipo muy costoso.
Cómo se entrenan y qué tan vulnerables son:
1. El Entrenamiento: "Soldados del Aire"
El entrenamiento se centraliza principalmente en la Escuela de Inteligencia y en unidades especializadas como el Comando de Operaciones Especiales (BOE).
Vuelo en Condiciones Extremas: Chile es el "laboratorio" perfecto. Los operadores entrenan en el Norte (altas temperaturas que afectan la densidad del aire y la sustentación) y en el Sur (vientos cruzados violentos y lluvia).
Vuelo Táctico (Sigilo): Aprenden a volar usando el relieve del terreno (cerros, bosques) para que el dron no sea visible al ojo humano ni detectado por radares enemigos.
Interpretación de Imágenes: No basta con saber volar; el operador debe ser capaz de distinguir entre un camión civil y un lanzador de misiles camuflado bajo una red de sombra.
Vuelo en FPV (First Person View): Las unidades de Fuerzas Especiales están incorporando drones FPV rápidos para reconocimiento en espacios confinados (dentro de edificios o túneles).
2. ¿Qué tan difíciles son de derribar?
En un conflicto real, derribar un dron no es tan sencillo como dispararle con un fusil. Depende del tamaño y la tecnología:
Los "Invisibles" (Drones Pequeños): Un dron tipo Mavic o Skylark volando a 300 metros de altura es casi imposible de ver u oír. Intentar darle con una bala es como tratar de pegarle a una mosca con una piedra a 50 metros.
Dureza Electrónica: Los drones militares (como el SpyLite) son mucho más difíciles de "hackear" o interferir que los comerciales, porque usan frecuencias militares saltantes y sistemas de navegación que no dependen solo del GPS (que puede ser bloqueado).
3. Las Amenazas (Cómo se "matan" los drones)
A pesar de su agilidad, existen armas específicas que el Ejército también entrena para enfrentar:
Armas de Energía (Anti-Drone Guns): Son dispositivos que parecen rifles de ciencia ficción.
No disparan balas, sino una onda de radio potente que "corta" la conexión entre el dron y su operador, haciendo que el dron aterrice o regrese al punto de partida (revelando dónde está el operador).
Sistemas AA (Antiaéreos): Para drones grandes (clase Hermes), se utilizan misiles de hombro (MANPADS) como el Mistral, que sigue el calor del motor del dron.
Guerra Electrónica de Área: Unidades de Telecomunicaciones pueden crear una "burbuja" donde ninguna señal de dron funcione, protegiendo un regimiento entero.
4. El Factor Psicológico
En el entrenamiento moderno se hace énfasis en que el operador de drones es un objetivo prioritario. Si el enemigo ve un dron, sabe que el operador está cerca (a unos pocos kilómetros). Por eso, los operadores chilenos entrenan en "estaciones de control móviles": operan desde dentro de vehículos blindados en movimiento para no ser localizados por la artillería enemiga.
Para proteger sus activos más valiosos (como los tanques Leopard 2 o los puestos de mando), Chile ha tenido que adaptar su doctrina rápidamente, observando conflictos recientes donde los drones han sido protagonistas.
La defensa se organiza en capas, combinando tecnología de interferencia con potencia de fuego tradicional:
1. Detección: El primer paso es "ver lo invisible"
Antes de derribarlo, hay que saber que está ahí. El Ejército utiliza:
Radares de Corto Alcance: Capaces de detectar objetos pequeños y de baja velocidad que los radares de aviones normales ignorarían.
Sensores Acústicos y Optrónicos: Cámaras térmicas de alta resolución que buscan la "firma de calor" del motor eléctrico del dron o el ruido de sus hélices.
2. "Soft Kill": Derribo Electrónico (El arma principal)
Es la defensa más común para drones pequeños y medianos. En lugar de gastar una bala o un misil, se utiliza el espectro electromagnético:
Inhibidores (Jammers): El Ejército cuenta con dispositivos (algunos portátiles tipo "fusil" y otros montados en camiones) que emiten una señal más fuerte que la del operador del dron. Esto satura el receptor del dron y lo obliga a aterrizar o a quedar suspendido hasta agotar su batería.
Spoofing de GPS: Se envía una señal falsa al dron para "engañarlo", haciéndole creer que está en otro lugar o forzando su protocolo de "regreso a casa" hacia una zona controlada por fuerzas propias.
3. "Hard Kill": Destrucción Física
Si el dron es grande o el sistema electrónico no funciona, se pasa a la fuerza bruta:
Sistemas Antiaéreos de Punto: Chile utiliza el sistema M41 Chaparral (aunque más antiguo) y, de forma más moderna, los misiles Mistral montados en vehículos o trípodes. Estos son letales contra drones de observación grandes.
Artillería Antiaérea: El uso de cañones rápidos (como los de 20mm o 35mm) que crean una "cortina de acero" en el aire. Incluso las ametralladoras pesadas .50 de los tanques están siendo entrenadas para fuego antiaéreo de saturación.
4. Protección Pasiva y Camuflaje
Como los drones usan cámaras térmicas, el personal de telecomunicaciones y blindados entrena en técnicas de ocultamiento:
Redes de Camuflaje Térmico: Capas especiales que bloquean el calor del motor de un tanque o de un generador de radio, haciéndolos invisibles a los drones que buscan fuentes de calor en la noche.
Dispersión: En conflicto, nunca verás muchos tanques juntos. Se mantienen separados para que un solo dron "suicida" no pueda dañar a más de una unidad.
Un desafío para el futuro
Actualmente, el mayor reto para cualquier ejército es el "enjambre" (muchos drones atacando a la vez). Chile está observando de cerca tecnologías de Láser de Alta Energía (HEL) y microondas de alta potencia, que son las únicas capaces de derribar decenas de drones en segundos a un costo muy bajo.
Para un soldado de infantería en el terreno, detectar un dron enemigo es una de las situaciones más estresantes de la guerra moderna, ya que el dron suele ser el preludio de un ataque de artillería o de un misil.
Si una patrulla chilena detecta un dron, el protocolo de supervivencia sigue estos pasos clave:
1. La Alarma de "¡Dron!"
Apenas alguien lo ve u oye (el sonido de un dron pequeño es como un zumbido de abejas constante), se da la voz de alerta. El objetivo no es disparar de inmediato, sino desaparecer.
2. "Congelamiento" y Dispersión
Inmovilidad absoluta: El ojo humano (y las cámaras de los drones) detectan el movimiento mucho antes que las formas. Si el soldado se queda quieto como una estatua, las probabilidades de que el operador del dron lo pase por alto aumentan drásticamente.
Dispersión táctica: Los soldados se separan inmediatamente. Un grupo de 5 soldados es un objetivo que vale un misil; un soldado solo, escondido bajo un arbusto, no suele ser una prioridad para el enemigo.
3. Uso del Terreno y el "Contraste"
El soldado busca lo que se llama "Fondo Complejo":
No se esconden bajo el único árbol en medio de un campo (porque es el primer lugar donde el operador del dron mirará).
Buscan sombras profundas, rocas, o se pegan a paredes de construcciones para romper su silueta.
En Chile (Norte): Usan el relieve de las quebradas y rocas para ocultarse de la vista lateral.
En Chile (Sur): El follaje denso es su mejor aliado, aunque saben que las cámaras térmicas pueden ver a través de algunos huecos entre las hojas.
4. ¿Cuándo disparar?
Dispararle a un dron con un fusil de asalto (como el Galil Ace que usa el Ejército de Chile) es el último recurso.
El riesgo: Al disparar, el soldado revela su posición exacta por el destello del disparo y el humo.
La orden: Solo se dispara si el dron está a muy baja altura (menos de 50 metros) y es una amenaza directa (un dron suicida). Se usa el fuego de ráfaga para crear una "nube de balas" en la trayectoria del dron.
5. Contramedidas de Emergencia
Mantas térmicas: Algunos soldados llevan mantas de emergencia (tipo aluminio) o capas especiales. Al cubrirse con ellas, bloquean su calor corporal, volviéndose "invisibles" para las cámaras térmicas del dron durante unos minutos.
Granadas de humo: Si la patrulla es detectada y el dron empieza a dirigir fuego de artillería hacia ellos, lanzan granadas de humo denso. El humo no solo bloquea la visión del dron, sino que algunos tipos de humo también interfieren con los láseres que guían a los misiles.
6. Cambio de Posición Inmediato
Si un dron estuvo sobre una unidad más de un minuto, se asume que la posición ya fue transmitida al enemigo. Apenas el dron se aleja o es derribado, la patrulla debe moverse rápido a una nueva ubicación, ya que el primer proyectil de artillería suele caer en los siguientes 3 a 5 minutos.
Este es el nivel de "supervivencia básica". Es un cambio radical en la forma de pelear; antes los soldados miraban al frente, hoy pasan gran parte del tiempo mirando hacia arriba.
Industria militar
Chile ha pasado de ser un comprador de tecnología a un desarrollador activo a través de sus empresas estratégicas de defensa y la colaboración con universidades.
El objetivo es alcanzar la soberanía tecnológica, para no depender de otros países en caso de un bloqueo o conflicto internacional.
Los hitos y proyectos actuales más relevantes del desarrollo chileno:
1. ENAER y DTS (El cerebro electrónico)
La Empresa Nacional de Aeronáutica (ENAER) y su filial DTS son los pilares del desarrollo de software y sistemas de mando para drones en Chile.
Enfoque: Más que fabricar el "cascarón" (el avión), se han especializado en los sistemas de Guerra Electrónica y enlaces de datos.
Han desarrollado consolas de control que permiten manejar drones y recibir información cifrada, asegurando que el enemigo no pueda interferir la señal.
Proyecto "Drones para Chile": Lanzado recientemente (fines de 2025), es una alianza nacional que busca crear drones 100% desarrollados en el país para seguridad y defensa, uniendo a ENAER, el Estado y la academia.
2. El Proyecto Láscar (Ejército de Chile)
Es el proyecto más emblemático del Ejército en conjunto con la Universidad de Concepción.
Características: Es un UAV táctico con una envergadura de casi 3 metros.
Evolución: Tras años de pruebas (incluyendo el prototipo Láscar E4), este sistema ha servido para que Chile aprenda a integrar cámaras multiespectrales y sensores térmicos en plataformas propias. Su uso no es solo militar, sino también para monitoreo de incendios y desastres naturales.
3. Innovación Naval: Proyecto "Mantarraya"
La Armada de Chile no se queda atrás y ha explorado el uso de drones especializados para el mar.
Mantarraya: Desarrollado por la firma nacional Industrias RMS y la Armada, este fue uno de los pioneros. Es un dron diseñado para ser lanzado desde buques y realizar vigilancia costera.
Drones Subacuáticos: Actualmente, a través del Centro de Innovación Tecnológica de la Armada (CiTA), se están probando prototipos de vehículos no tripulados para exploración submarina y protección de puertos.
4. FAMAE (Fábricas y Maestranzas del Ejército)
FAMAE se enfoca en la integración de drones con la fuerza terrestre:
Artillería Guiada: Trabajan en sistemas donde el dron entrega las coordenadas directamente a las piezas de artillería chilenas, eliminando el error humano.
Logística: Recientemente, el Ejército ha incorporado drones de carga pesada (como el FlyCart 30) para evaluar cómo abastecer a tropas en la alta cordillera sin usar helicópteros tripulados.
Este impulso busca que, en un futuro cercano, Chile no solo compre drones a Israel o EE.UU., sino que pueda exportar sus propias plataformas adaptadas a climas extremos (desierto y antártica).
Para ver más sobre el futuro de esta tecnología en el video sobre el Lanzamiento de la agenda Drones para Chile
Allí se explica la alianza entre el Estado, la academia y las fuerzas armadas para lograr soberanía tecnológica.
Este video es fundamental para entender cómo Chile planea dejar de ser un simple comprador y convertirse en un desarrollador de tecnología de vanguardia para sus fronteras.
Su fuerza
Para 2026, Chile mantiene una de las capacidades militares más equilibradas y modernas de Sudamérica, basada en una alta tecnología y una profesionalización constante.
Aquí te detallo cómo se dividen estas potencias:
1. Capacidad Naval (Armada de Chile)
Chile posee una "Armada de Proyección", lo que significa que no solo puede defender sus costas, sino también operar en altamar (el "Mar Presencial") y participar en ejercicios internacionales de alto nivel como RIMPAC 2026.
Fuerza de Superficie (La Escuadra Nacional): Está compuesta por 8 fragatas de origen británico, holandés y australiano.
Defensa Antiaérea: Destacan las fragatas clase Adelaide (con misiles SM-2 de largo alcance) y las clase M.
Guerra Antisubmarina: Las fragatas Tipo 23, recientemente modernizadas con radares TRS-4D y sistemas de misiles CAMM.
Fuerza de Submarinos: Es el arma más estratégica y silenciosa.
Cuenta con 4 submarinos: 2 clase Scorpène (de los más avanzados en propulsión diésel-eléctrica) y 2 clase 209 (modernizados en 2025 con tecnología de navegación táctica TDNS).
Proyección Anfibia: El buque Sargento Aldea (LSDH-91) permite desembarcar tropas de Infantería de Marina, vehículos blindados y operar helicópteros de transporte pesado.
Construcción Naval Nacional: En 2026, el proyecto Escotillón IV está en marcha en los astilleros de ASMAR (Talcahuano), construyendo buques multipropósito en Chile para reemplazar a las antiguas barcazas.
2. Capacidad Aérea (Fuerza Aérea de Chile - FACh)
La FACh se caracteriza por su capacidad de "Superioridad Aérea" y su integración tecnológica con satélites.
Aviación de Combate (El núcleo):
F-16 Fighting Falcon: Chile opera cerca de 46 aviones F-16 (Block 50 y MLU). Son el estándar de oro en la región, capaces de combate aire-aire de largo alcance (BVR) y ataque de precisión.
F-5 Tiger III: Aunque veteranos, siguen operativos para la defensa del extremo sur (Punta Arenas), gracias a su electrónica modernizada.
A-29 Super Tucano: Utilizados para apoyo aéreo estrecho y entrenamiento avanzado.
Alerta Temprana y Apoyo:
E-3D Sentry (AWACS): Es un "radar volante" que detecta aviones enemigos a cientos de kilómetros, coordinando toda la batalla aérea.
Reabastecimiento en vuelo: Los KC-135 Stratotanker permiten que los F-16 operen por horas sin aterrizar, dándoles un alcance estratégico enorme.
Capacidad Espacial y Satelital:
A través del Sistema Nacional Satelital (SNSat), la FACh gestiona satélites como el FASat-Delta, que proporcionan inteligencia crítica y comunicaciones seguras que no dependen de cables o redes terrestres.
3. Integración en Conflicto (Dato Clave)
En un escenario real, estas dos ramas no actúan solas. Por ejemplo:
Los F-16 de la FACh escoltan a los buques de la Armada para protegerlos de aviones enemigos.
La Armada utiliza sus radares en el mar para avisar a la FACh de ataques que vienen desde el océano.
Los aviones de patrulla marítima (P-3 Orion) detectan submarinos enemigos y pasan la posición a las fragatas para que usen sus torpedos.
Ante los vecinos
Para 2026, el equilibrio militar en Sudamérica está experimentando cambios significativos.
Chile ha mantenido durante años un liderazgo basado en la calidad técnica, pero sus vecinos están acelerando sus procesos de modernización para cerrar la brecha.
La comparativa estratégica de Chile con los actores clave de la región:
1. Chile vs. Argentina: El despertar del vecino
Durante décadas, Chile tuvo una ventaja abrumadora en tecnología aérea y naval. Sin embargo, en diciembre de 2025, Argentina recibió sus primeros seis F-16 (de un lote de 24), lo que marca su regreso a la aviación supersónica moderna.
Punto fuerte de Chile: Sigue teniendo la flota de F-16 más experimentada y numerosa (casi 50 unidades), además de una capacidad naval (fragatas y submarinos) muy superior en mantenimiento y tecnología de sensores.
Situación de Argentina: Aunque está renovando su Fuerza Aérea, su capacidad terrestre y naval sigue sufriendo por años de bajo presupuesto. Su ventaja es la profundidad territorial y una reserva humana mucho mayor.
2. Chile vs. Perú: Competencia equilibrada
Perú es tradicionalmente el competidor más cercano a Chile en términos de equipamiento específico.
Poder Terrestre: Chile mantiene una ventaja clara con sus tanques Leopard 2A4, considerados los mejores de la región. Perú cuenta con una gran cantidad de blindados, pero muchos son modelos más antiguos que están en proceso de reemplazo.
Poder Aéreo: En 2026, Perú ha consolidado el financiamiento para adquirir un nuevo lote de 24 cazas de última generación para igualar a los F-16 chilenos.
Poder Naval: Ambos países tienen 4 submarinos, pero los Scorpène chilenos son tecnológicamente más avanzados (silenciosos y modernos) que los clase 209 peruanos (aunque estos últimos han sido modernizados localmente).
3. Chile vs. Brasil: El gigante regional
No es una competencia directa, ya que Brasil juega en una liga distinta debido a su tamaño.
Brasil: Es la potencia indiscutida por volumen y presupuesto. Posee el único portaaviones (en fase de pruebas/operación), submarinos con miras a propulsión nuclear y el caza Gripen E, que es tecnológicamente superior al F-16 chileno.
Chile: Su ventaja frente a Brasil es la especialización. Mientras Brasil debe cubrir un territorio colosal, Chile concentra su tecnología en un espacio reducido, lo que le da una "densidad de poder" muy alta.
Vulnerabilidad
A pesar de su modernidad, Chile tiene vulnerabilidades críticas que, en un conflicto real, podrían ser explotadas. Los expertos en defensa identifican tres grandes "talones de Aquiles":
1. Falta de "Profundidad Estratégica" (El problema geográfico)
Chile es como un pasillo largo y angosto. En términos militares, esto es una pesadilla:
Corte de conectividad: Chile depende de una sola arteria principal (la Ruta 5). Si un enemigo logra cortar la carretera en dos o tres puntos clave, el país queda fracturado, impidiendo que los refuerzos del centro lleguen al norte o al sur.
Proximidad de objetivos: Casi todas las bases aéreas, puertos y centros de mando están a muy poca distancia de las fronteras o de la costa. No hay "espacio" para retroceder y reorganizarse; Chile debe ganar la guerra en la frontera o el conflicto llega a las ciudades de inmediato.
2. Dependencia Logística y Tecnológica Externa
Aunque Chile desarrolla software y algunos drones, el "hardware" pesado sigue siendo extranjero:
Suministro de repuestos: Los tanques son alemanes, los aviones estadounidenses y las fragatas británicas/holandesas.
En un conflicto prolongado, si los países proveedores deciden imponer un embargo o simplemente no pueden enviar repuestos por el bloqueo de rutas, la operatividad de la fuerza caería drásticamente en pocas semanas. Chile no fabrica sus propios motores de avión ni cañones de tanque.
Munición inteligente: Los misiles de alta tecnología (como los AMRAAM de los F-16) son caros y se tienen en cantidades limitadas. Una guerra de alta intensidad agotaría el inventario de misiles modernos muy rápido, obligando a volver a tácticas más rudimentarias.
3. Vulnerabilidad de la Infraestructura Crítica
Chile es un país altamente digitalizado y dependiente de la energía, lo que lo hace vulnerable a la Guerra Híbrida:
Energía y Agua: Un ataque a un par de subestaciones eléctricas o plantas desalinizadoras en el norte podría paralizar no solo a la población civil, sino también la logística militar que depende de esa energía.
Ciberataques: Aunque existe un Mando de Ciberdefensa, un ataque masivo a las redes de datos civiles (bancos, registros civiles, telecomunicaciones) generaría un caos social que obligaría a las FF.AA. a distraer recursos en mantener el orden interno en lugar de combatir en el frente.
4. El Factor Demográfico
Chile tiene una población pequeña en comparación con sus vecinos (especialmente Brasil y Argentina).
Reservas limitadas: En una guerra de desgaste (larga), la capacidad de Chile para reemplazar las bajas humanas es mucho menor. Chile apuesta a una guerra corta y tecnológica porque no tiene el "músculo" demográfico para sostener un conflicto de años.
En resumen:
El talón de Aquiles de Chile no es la falta de armas, sino su fragilidad geográfica y su dependencia del exterior. Por eso, la estrategia chilena se basa en la Disuasión: tener armas tan modernas que el costo de atacar a Chile sea demasiado alto para cualquier adversario.
Cómo se trabajan esas vulnerabilidades
Para mitigar estas vulnerabilidades, el Estado chileno no solo apuesta por comprar más armas, sino por una estrategia de "Resiliencia y Soberanía Tecnológica". En 2026, los esfuerzos se concentran en cuatro pilares para evitar que esos "talones de Aquiles" colapsen el sistema de defensa:
1. Protección de Infraestructura Crítica (Ley 21.542)
Dado que Chile es "largo y angosto", el país ha implementado una ley que permite el despliegue de las FF.AA. para proteger puntos vitales sin necesidad de declarar un Estado de Excepción completo.
Resiliencia Energética y Vial: El Ejército y Carabineros entrenan para proteger subestaciones eléctricas y puentes estratégicos de la Ruta 5, asegurando que el país no quede cortado en dos.
Seguridad Fronteriza (Proyecto SIFRON): Se ha invertido en un Sistema Integrado de Fronteras que usa cámaras térmicas, radares y drones de vigilancia 24/7 en el norte, permitiendo que las tropas lleguen antes de que una amenaza cruce la frontera.
2. Soberanía Tecnológica (Industria Nacional)
Para reducir la dependencia de repuestos extranjeros, Chile ha impulsado sus propias fábricas estratégicas:
Agenda "Drones para Chile": Lanzada a finales de 2025, busca que el país diseñe y fabrique sus propios drones tácticos. Esto asegura que, si hay un embargo internacional, Chile pueda seguir produciendo sus propios "ojos en el cielo".
ASMAR y el Plan Escotillón: Chile está construyendo sus propios buques de transporte y logística en Talcahuano. Al fabricarlos en casa, los ingenieros chilenos conocen cada tornillo del barco, facilitando reparaciones rápidas en combate sin esperar técnicos extranjeros.
3. Ciberdefensa y la Agencia Nacional (ANCI)
Para 2026, Chile ha puesto en marcha la Agencia Nacional de Ciberseguridad (ANCI).
Burbuja Digital: El Mando de Ciberdefensa trabaja para blindar no solo las radios militares, sino también las redes de agua, luz y bancos. El objetivo es evitar que un "hacker" enemigo apague el país antes de que el primer tanque se mueva.
Guerra de Información: Se entrena al personal en detectar noticias falsas (desinformación) que busquen desmoralizar a la población civil durante un conflicto.
4. La Estrategia "Azimut 2026"
Es el plan maestro del Ejército para operar en un entorno de recursos limitados:
Polivalencia: Los soldados son entrenados para múltiples roles. Un técnico en telecomunicaciones también debe ser experto en defensa de perímetros y uso de drones.
Fuerzas Rápidas: Ante la falta de "profundidad geográfica", Chile ha creado brigadas más pequeñas pero mucho más rápidas (motorizadas y helitransportadas) que pueden saltar de un punto a otro en horas, compensando la estrechez del territorio.
Las fuerzas especiales
Chile ha consolidado una estructura de fuerzas especiales bajo un concepto de "Mando Conjunto", lo que significa que las unidades de élite del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea entrenan y operan bajo un mismo estándar tecnológico y táctico.
El país ha pasado de tener grupos aislados a crear el Comando de Operaciones Especiales (COPE), un organismo matriz que centraliza las capacidades de alta disponibilidad.
1. El Ejército: Brigada de Operaciones Especiales "Lautaro" (BOE)
Es la unidad de élite más grande y versátil del país. Se organiza en unidades especializadas según el tipo de misión:
Escuela de Paracaidistas y FF.EE.: Donde se forman todos los comandos. Para 2026, han reforzado la certificación en Habilidades Básicas de Combate, incluyendo tiro de precisión y marchas forzadas de alta exigencia.
**Agrupación de Comandos N.º 12 "Galvarino": Especializada en Acción Directa. Entrenan incursiones rápidas contra objetivos estratégicos enemigos usando lanzacohetes LAW y morteros de 60 mm.
Agrupación de Fuerzas Especiales: Enfocada en la guerra no convencional y el reconocimiento profundo tras las líneas enemigas.
Compañía de Comandos de Montaña: Especialistas en la Cordillera de los Andes, capaces de operar en climas extremos donde las tropas regulares no pueden sobrevivir.
2. La Armada: Comando de Fuerzas Especiales (COMFUES)
La Armada cumplió recientemente su 20º aniversario como comando independiente, especializándose en el entorno marítimo y costero:
Comandos de Infantería de Marina: Expertos en desembarcos anfibios y combate en áreas litorales.
Buzos Tácticos: Es la unidad más antigua y reservada. Su función en un conflicto real es el sabotaje de buques enemigos, reconocimiento de playas y operaciones de minado/desminado submarino.
Integración Internacional: En 2025 y 2026, estas unidades lideraron ejercicios como "Estrella Austral", operando junto a los SEALs de EE. UU., lo que les permite estar actualizados en tácticas de rescate y combate urbano.
3. La Fuerza Aérea: Agrupación de Comandos (ADECO)
Aunque menos numerosa, su rol es quirúrgico y fundamental para la superioridad aérea:
Controladores de Combate: Soldados que se infiltran tras las líneas enemigas para guiar los bombardeos de los F-16 con láser o señales satelitales.
Rescate de Combate (PARASAR): Unidades de élite encargadas de rescatar pilotos derribados en territorio hostil, entrenados en medicina de combate avanzada y extracción bajo fuego.
4. Preparación para la "Guerra Híbrida" (Escenario 2026)
Chile ha adaptado sus comandos para enfrentar amenazas modernas que no son solo tanques y aviones:
Ciber-Comandos: Integración de especialistas en telecomunicaciones dentro de las patrullas de comandos para interceptar señales enemigas en tiempo real.
Operaciones en la "Zona Gris": Entrenamiento para enfrentar ataques que mezclan desinformación, drones suicidas y grupos paramilitares, buscando estabilizar el país antes de que una crisis escale a una guerra total.
En este video muestran qué son las Fuerzas de Operaciones Especiales chilenas, donde se explica su importancia estratégica para el respaldo de las políticas de defensa del país y cómo operan de forma coordinada en las tres instituciones armadas.
Cuantos son?
En Chile, el número exacto de efectivos de las fuerzas especiales es información reservada por razones de seguridad nacional.
Sin embargo, basándose en la estructura orgánica pública y los análisis de defensa para 2026, se puede realizar una estimación técnica de cómo se organizan estas unidades y su volumen aproximado.
Chile no mide su fuerza de élite por "cantidad de soldados", sino por "capacidad operativa".
Un comando chileno equivale, en términos de inversión y entrenamiento, a unos 10 o 15 soldados regulares.
1. Desglose de Unidades y Dotación Estimada
Ejército: Brigada de Operaciones Especiales "Lautaro" (BOE)
Es la unidad más numerosa. Se estima que cuenta con aproximadamente 1.200 a 1.500 efectivos en total, pero no todos son comandos de combate (incluye logística y apoyo).
Agrupación de Comandos N.º 12 "Galvarino": El núcleo duro de combate. Se estima en unos 300-400 comandos divididos en patrullas pequeñas.
Agrupación de Fuerzas Especiales: Unidades más pequeñas y secretas para misiones de inteligencia estratégica.
Compañía de Comandos de Montaña: Unas unidades distribuidas en el país (como en Río Los Ciervos o Los Andes), sumando unos 150-200 especialistas.
Armada: Comando de Fuerzas Especiales (COMFUES)
Es una fuerza más reducida y altamente selectiva. Se estima un total de 400 a 500 efectivos.
Buzos Tácticos (BT): Es la unidad más exclusiva. Se estima que no superan los 150 a 200 operativos en todo el país. Su formación es la más larga y costosa de las FF.AA.
Comandos de Infantería de Marina (CIM): El resto de la fuerza, enfocada en asalto anfibio y reconocimiento litoral.
Fuerza Aérea: Agrupación de Comandos (ADECO)
Es la unidad más pequeña, diseñada para misiones quirúrgicas.
Se estima una dotación de 100 a 150 comandos, incluyendo a los especialistas PARASAR (Paracaidistas de Búsqueda y Rescate) y controladores de combate.
2. Total Consolidado
Sumando las tres ramas bajo el Comando de Operaciones Especiales (COPE), Chile dispone de una fuerza de élite de aproximadamente 1.800 a 2.200 comandos operativos de carrera (personal el planta).
3. ¿Por qué no son más?
Muchos usuarios preguntan por qué no hay 10.000 comandos. La respuesta es técnica:
El Filtro: En unidades como los Buzos Tácticos o la BOE, la tasa de deserción durante el entrenamiento supera el 70% u 80%. Solo los mejores logran el parche.
El Costo:
Equipar a un solo comando con visión nocturna de última generación, armamento silenciado, drones personales y comunicaciones satelitales cuesta lo mismo que equipar a una sección entera de infantería regular.
Sustentabilidad:
Chile prefiere una fuerza pequeña que pueda ser transportada rápidamente en un solo avión o helicóptero, en lugar de una masa difícil de mover discretamente.
4. La Reserva Especializada
Es importante notar que existe una Reserva de Comandos. Son ex-militares que ya cumplieron su servicio pero que son llamados anualmente a reentrenamiento. En un conflicto real, Chile podría duplicar su número de comandos en 48 horas activando a estos reservistas altamente calificados.
Para ingresar a las unidades de élite en Chile, el camino es extremadamente riguroso. Solo los mejores soldados de carrera (y en algunos casos muy específicos, civiles con aptitudes excepcionales que luego se militarizan) pueden postular.
Cómo se preparan y filtran a los futuros comandos:
1. El Perfil Psicológico: El "Filtro Invisible"
Antes de tocar un fusil, el postulante se somete a evaluaciones de personalidad intensas. Se busca:
Tolerancia a la Frustración: Capacidad de seguir operando cuando todo sale mal (frío, hambre, sueño).
Estabilidad bajo Presión: No buscan "Rambos" impulsivos, sino personas calculadoras que puedan tomar decisiones racionales mientras les disparan.
Adaptabilidad: Capacidad de aprender tecnologías complejas (drones, radios, explosivos) en poco tiempo.
2. Pruebas Físicas de Entrada (Mínimos exigidos)
Para siquiera ser aceptado en el curso, el postulante debe superar marcas que un atleta promedio encontraría difíciles:
Trote: 10 a 15 kilómetros a ritmo sostenido.
Natación: 50 metros en apnea (bajo el agua) y nado de combate con equipo.
Barras y Flexiones: Series de alta repetición con mochila de combate (aprox. 20-30 kg).
Cuerda: Subir 6 metros solo con la fuerza de los brazos.
3. El Curso de Comando (Ejército - BOE)
Dura aproximadamente 6 meses y se divide en fases geográficas:
Fase de Montaña: Supervivencia en la Cordillera de los Andes (nieves eternas, falta de oxígeno).
Fase de Desierto: Operaciones en el Atacama, aprendiendo a gestionar el agua y el calor extremo.
Fase de Costa: Infiltración desde el mar.
La "Semana Negra" o de Infierno: Un período de privación de sueño y alimentación casi nula donde los instructores llevan al alumno al límite de sus fuerzas para ver quién se rinde.
4. El Desafío del Buzo Táctico (Armada)
Es considerado el curso más difícil de las FF.AA. chilenas.
El "Bautismo de Mar": Horas en las aguas gélidas del Pacífico (Valparaíso o Talcahuano) para desarrollar resistencia a la hipotermia.
Cámaras Hiperbáricas: Pruebas de resistencia a la presión y manejo de mezclas de gases para buceo profundo.
Sabotaje Submarino: Aprender a colocar cargas explosivas en cascos de buques en total oscuridad y silencio.
5. Especialización Post-Curso
Una vez que el soldado recibe su "boina negra" o su parche de buzo, no ha terminado. Comienza su especialización técnica:
Enfermero de Combate: Capaz de realizar cirugías de emergencia en el campo.
Especialista en Telecomunicaciones: Operación de enlaces satelitales y guerra electrónica (lo que hablábamos antes).
Tirador Escogido (Sniper): Entrenamiento en disparos de precisión a más de 1.500 metros.
Brechador: Experto en el uso de explosivos para derribar muros o puertas.
Un dato real sobre el entrenamiento chileno:
El entrenamiento es tan respetado a nivel mundial que Chile es sede frecuente del ejercicio "Estrella Austral", donde los Green Berets y los Navy SEALs de EE. UU. vienen a Chile para entrenar con nuestros comandos, específicamente para aprender tácticas de guerra en alta montaña y climas antárticos.